Esta es nuestra primera Travel Session.
Una pequeña incursión en la región PACA (Provence-Alpes-Côte d’Azur) para aproximarnos a una idea específica: la provençalité. No para definirla, sino para intentar conocerla.
Un territorio que se expresa a través de los sentidos: la lavanda aparece como cultivo, como materia prima, en la alimentación, en los perfumes y en la estética.
Nos encontramos muchos otros productos como las almendras, los quesos, las navettes, el melón de Cavaillon y los dulces como el calisson, entre otras confituras.
Y aquí convive también una parte de la histórica Route Nationale 7, los antiguos Relais Routiers, las huellas de otras formas de viajar, reflejo de esa identidad que nunca dejó de moverse.
Todo eso conforma pequeñas piezas de una identidad que no se presenta necesariamente como un catálogo de patrimonio.
Pero junto a ello, conviven otras capas: food trucks, hamburgueserías y pizzerías de estilo napolitano. Épiceries italianas. Un afinador de quesos del mundo. Personas llegadas de otros lugares, turistas, artesanos y artistas.
Entonces, ¿puede una identidad gastronómica construirse también con aquello que llega, se incorpora y termina formando parte de la vida cotidiana?
Todo esto también forma parte de lo que podemos mirar cuando hablamos de patrimonio alimentario: lo que permanece, lo que se transforma y lo que cambia de significado con el tiempo. Lo que hoy es novedad o moda, mañana puede ser memoria. La incorporación definitiva al acervo patrimonial no es algo que esté del todo en nuestras manos.
Y en esa convivencia de tiempos, productos, personas y formas de hacer -o savoir faire-, aparece una identidad gastronómica única y con sus propios matices, pero sin perder la huella del terroir.
Esta edición es una pequeña muestra, solo una “pizca” de este espacio, tan rico y sorprendente, solo para intentar acercarnos a la provençalité.